Enrique Tafoya
La pasada elección del 2 de junio de 2024 nos dejó lecciones importantes y nos enseñó que, a nivel local, la izquierda está lejos de articular su narrativa con el ethos de las y los tepotzotlenses.
Sin embargo, también dejó abierta la posibilidad de nuevas formas de antagonismo, pues el nuevo cabildo municipal estará compuesto por tres regidores emanados de Morena. En ese sentido, todo indica que la nueva administración, encabezada por María de los Ángeles Zuppa Villegas, enfrentará una dinámica en la que los conflictos se expresen. Dentro de la oposición morenista será necesario construir una identidad político-ideológica bien definida, capaz de conectar con los ciudadanos, forjar una vía de denuncia y establecer una identidad que pueda hacer frente a la hegemonía naranja.
La tarea es difícil y las expectativas son altas, pues, ante el descrédito que dejó el actual edil Omar Torres y su incapacidad para mostrar coherencia con sus principios o defender medianamente los tópicos del nuevo humanismo mexiquense, vimos repetidamente cómo incluso participaba en el despilfarro y las ocurrencias sin sentido de los Zuppa. Un ejemplo claro de esto fue el monumento de 4 millones de pesos, aprobado por unanimidad por los ediles, quienes al unísono y sin rechistar votan siempre a favor de estos neovirreyes.
Ahora bien, Bety Sandoval, Aarón Vargas y Cinthya del Rivero podrían, a través de sus singularidades, marcar la diferencia y ser la semilla de un verdadero cambio en Tepotzotlán. En los últimos años hemos visto simulación y una nula intención de enfrentar el cacicazgo más longevo en el Valle de México. ¿Cuál es el perfil de nuestros ediles?
Por un lado, tenemos a Bety Sandoval, quien fue servidora pública en el ISSSTE y activista social del IPN contra la reforma educativa. De perfil sobrio pero intelectualmente despierta, podrá aportar, con su templanza y experiencia en el sector público, la certeza y el orden que, vaya que, hacen falta en el municipio. Por otro lado, estará Cinthya del Rivero, siempre disidente y contestataria ante las injusticias e incongruencias de los virreyes Zuppa. Y, por último, Aarón, quien tendrá que plantarse firme y mostrar templanza frente a los sinsentidos de la administración naranja, que no solo cuenta con la mayoría en el cabildo, sino también con un poderoso aparato de comunicación, obviamente financiado con nuestros impuestos, pero utilizado para denigrar y golpear a quienes no están en comunión con los Zuppa.
Si este grupo de ediles opositores busca el éxito, deberán ganarse, con sus actos, el consenso social. Solo así podrán pensar en la futura caída del régimen Zuppa.

