Más territorio, menos escritorio

El territorio ya no existe. O al menos, eso parece para algunos.
En el afán de construir narrativas, de maquillar lo inaceptable y de vender lo insostenible, se perdió el contacto con la realidad.
El mapa se volvió más importante que el camino, y el discurso más importante que la acción.
Se extravió el tesoro por defender el mapa.

En los bunkers de la vieja política, la estrategia suena hueca:
“Échale más coco. Véndelo distinto. Ponle más crema a tus tacos.”
Y mientras tanto, el suelo tiembla bajo sus pies, porque territorio que no se camina, se pierde.

En un mundo saturado por pantallas, el territorio se confundió con la presencia digital.
Hoy, muchos creen que por tener un grupo de WhatsApp ya están conectados al pueblo.
¿Conectados a qué? ¿Al feis o a cualquier cosa de estas?

La brújula social ha girado.
Hoy apunta al pueblo.
Y el territorio —ese que negaron, subestimaron y simularon— vuelve a ser indispensable.

Porque el territorio tiene dos elementos irrenunciables: la tierra y la pertenencia.
Y para pertenecer a él, primero hay que caminarlo. Escucharlo. Cuidarlo.
Territorio que no se trabaja, es territorio que te niega.

La política de escritorio, la de los discursos bonitos y los diagnósticos lejanos, ya no alcanza.
La gente lo sabe.
Y ellos —los que aún se resisten a entender que el pueblo está haciendo las cosas distinto— no solo lo niegan: les acomoda negarlo.

Ahora resulta que eran tan eficientes, que hasta robaban… pero según ellos, “las cosas funcionaban”.
Lo dicen mientras repiten mentiras desde los medios, desde el poder que les queda y desde el que les prestan los poderes fácticos.

Pero ya no.
Nos costó años organizarnos, quitarnos el yugo neoliberal, recuperar el poder del pueblo.
Y ni con todo su aparato de propaganda nos van a arrebatar lo que hemos construido desde abajo.

Porque gobernar no es saber contar historias.
Es saber dónde pisan los problemas.
Es caminar donde duele.
Es hablar con quien no sale en la foto.

La consigna es clara:
Menos escritorio. Más territorio.

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