El Poder Judicial en las urnas: democracia radical con retos por delante

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16 de junio de 2025

Por Rogelio Benavides

El INE ha declarado los resultados de la elección histórica que transformó la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y otros cargos judiciales. Con más de 13 millones de votos emitidos —el doble que los 6 millones registrados en la elección intermedia para enjuiciar a expresidentes—, México confirmó que la democracia no se decreta: se ejerce. Pero este cambio radical, aunque festejable, es solo el primer paso de un camino lleno de contradicciones y desafíos.

1. El cambio necesario (pero imperfecto)

Las elecciones judiciales eran impensables hace una década. Ver a ministros y jueces caminar entre la gente, explicando sus propuestas frente al «soberano», fue un acto de justicia poética para un poder que solía operar entre códigos herméticos y cuotas cupulares. Sin embargo, el proceso no fue impecable: sectores del propio Poder Judicial boicotearon la elección, negándose a postular candidatos. Aun así, la voluntad popular prevaleció. Lo perfecto no puede ser enemigo de lo urgente: el modelo anterior, donde unas cuantas manos decidían el destino de la justicia, era insostenible.

2. Los números de la democracia

Los más de 13 millones de votos no solo superaron por amplio margen la participación en consultas pasadas; duplicaron la votación de ejercicios previos clave (como el mencionado juicio a expresidentes). Esto demuestra que, cuando la ciudadanía percibe que su voto define instituciones concretas —y no solo simbologías—, responde. La paridad de género en los resultados (con Lenia BatresYasmín Esquivel y Loretta Ortiz entre las más votadas) y la diversidad de perfiles —desde juristas tradicionales hasta figuras cercanas a causas progresistas— reflejan un termómetro social más fiel que los acuerdos en oscuros escritorios.

3. El nuevo mapa (y sus trampas)

Los electos llegan con un mandato claro: operar bajo un nuevo marco jurídico que incluye el Tribunal de Disciplina, un contrapeso para abusos históricos. Pero cuidado: los poderes fácticos ya buscan adaptarse. Las élites económicas y políticas —acostumbradas a comprar sentencias o diluir demandas— ahora ensayan fórmulas para cooptar a los nuevos jueces o manipular las reglas. La Corte enfrentará el dilema de ser popular sin ser populista, y de evitar que la independencia judicial se convierta en un cheque en blanco para la impunidad.

Conclusión: El principio de lo posible

Estamos ante el mayor experimento democrático del Poder Judicial en décadas. Hay razones para celebrar: la ciudadanía rompió el monopolio de las cúpulas. Pero el verdadero éxito se medirá en hechos: ¿la nueva SCJN protegerá los derechos de las mayorías o reproducirá viejos vicios? ¿El Tribunal de Disciplina sancionará a los jueces corruptos o será un tigre de papel? México tiene una ventana para resetear su justicia; aprovecharla requerirá vigilancia constante. Por ahora, al menos, la democracia le ganó a la opacidad.

— ¿Usted qué opina?

Datos clave:

  • Votación total: 13+ millones (vs. 6 millones en elección intermedia anterior).
  • Ministros más votados: Hugo Aguilar (5.9 M), Lenia Batres (5.5 M), Yasmín Esquivel (4.9 M).
  • Paridad lograda: 5 mujeres y 5 hombres en la SCJN.

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