Autoridades educativas, representantes de Programas para el Bienestar y la regidora Beti Sandoval iniciaron una ruta de vinculación para que estudiantes de Medicina Integral y Salud Comunitaria realicen acompañamientos y prácticas en unidades de primero, segundo y tercer nivel; a mediano plazo también buscan facilitar su incorporación al sistema público de salud.
TEPOTZOTLÁN, Estado de México.— Estudiantes de la Universidad para el Bienestar Benito Juárez García (UBBJ) de Tepotzotlán podrían comenzar a tener una participación más directa en territorio y en instituciones públicas de salud, luego de una reunión de trabajo encaminada a vincular a la universidad con las estructuras regionales de los Programas para el Bienestar.
El encuentro se llevó a cabo en la sede Tepotzotlán-Santiago Cuautlalpan de las Universidades para el Bienestar, institución que oficialmente ofrece la Licenciatura en Medicina Integral y Salud Comunitaria en este municipio del Estado de México. La convocatoria 2026 de las UBBJ confirma a Tepotzotlán, Santiago Cuautlalpan, como una de las sedes donde se imparte esta carrera.
En la mesa participaron Rebeca González Gutiérrez, encargada de la coordinación de la Universidad para el Bienestar Benito Juárez García en Tepotzotlán; el Mtro. Brian Alan Jiménez Cruz, director de Programas para el Bienestar de la Región 31 Zumpango; Mayra Berenice Ramírez Celis, directora de Programas para el Bienestar de la Región 7 Cuautitlán; Gustavo Vega, supervisor estatal regional de las Universidades para el Bienestar; y Beti Sandoval Antonio, séptima regidora de Tepotzotlán y presidenta de la Comisión de Salud Pública.
De acuerdo con información recabada por Mexiquense Noticias durante el encuentro, la propuesta es comenzar a construir un enlace permanente entre los responsables territoriales de los Programas para el Bienestar y la universidad para que los alumnos no esperen hasta las etapas finales de su formación para enfrentarse a la realidad cotidiana de la atención médica.














De las aulas al territorio
Uno de los planteamientos centrales es que los estudiantes puedan comenzar con acompañamientos a profesionales de la salud y posteriormente integrarse, conforme lo permitan su avance académico, los convenios y las disposiciones correspondientes, a prácticas en unidades médicas de primero, segundo e incluso tercer nivel de atención.
La lógica es que la formación clínica vaya acompañada de experiencia territorial: contacto con pacientes, prevención, detección de padecimientos, seguimiento comunitario y conocimiento del funcionamiento real del sistema público de salud.
La propia estructura de IMSS-Bienestar distingue esos tres niveles. El primero representa el contacto directo con la comunidad y concentra prevención, diagnóstico inicial y referencia; el segundo atiende padecimientos que requieren mayor capacidad hospitalaria y el tercero corresponde a servicios de alta complejidad.
Para una licenciatura denominada precisamente Medicina Integral y Salud Comunitaria, esa posibilidad permitiría conectar la formación académica con los problemas de salud de las comunidades donde eventualmente ejercerán sus egresados.
Salud Casa por Casa, una de las alternativas
Entre las opciones analizadas aparece también la incorporación de estudiantes, bajo esquemas de acompañamiento y práctica profesional, a actividades relacionadas con Salud Casa por Casa.
El programa federal lleva atención primaria y preventiva directamente a los domicilios de personas adultas mayores y personas con discapacidad que reciben Pensiones para el Bienestar. Actualmente despliega alrededor de 20 mil profesionales de la salud en el país.
Su operación incluye consultas domiciliarias, revisión de signos vitales, seguimiento médico y, cuando es necesario, enlaces entre la atención primaria y niveles superiores del sistema sanitario.
Precisamente por ese componente territorial, durante la reunión se consideró que podría convertirse en un espacio relevante para que los futuros médicos conozcan de primera mano las condiciones sociales, familiares y comunitarias que rodean a sus pacientes.
No se trataría únicamente de aprender dentro de un consultorio: el objetivo planteado es que los estudiantes comprendan cómo vive la población, cuáles son sus barreras para acceder a atención y cómo funciona la prevención fuera de los hospitales.
Un antecedente nacional de vinculación con el IMSS
La propuesta tampoco parte completamente de cero.
Desde etapas tempranas del programa de Universidades para el Bienestar, el Gobierno federal informó que las UBBJ habían establecido acuerdos con la Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social y el entonces Insabi para respaldar la formación clínica de estudiantes de Medicina Integral y Salud Comunitaria.
La nueva mesa de Tepotzotlán busca ahora llevar esa lógica de colaboración al terreno regional y aprovechar tanto las instituciones de salud como la estructura de los Programas para el Bienestar.
El desafío será convertir esa intención en mecanismos específicos: definir unidades receptoras, actividades que podrán realizar los estudiantes según su nivel académico, supervisión médica, responsabilidades, seguros y los instrumentos jurídicos necesarios.
Cerca de 400 estudiantes y una universidad que proyecta crecer
Durante el encuentro se informó que la sede de Tepotzotlán atiende actualmente a alrededor de 400 alumnos, cifra que también ha sido referida públicamente al hablar del crecimiento de esta universidad en el municipio.
Asimismo, se expuso que la infraestructura y el proyecto académico contemplan un crecimiento que eventualmente podría permitir atender hasta mil 500 estudiantes.
La expansión física ya es visible: la propia sede UBBJ Tepotzotlán ha difundido que continúa construyendo nuevos espacios académicos.
Actualmente el plantel está registrado oficialmente en Santiago Cuautlalpan, en la zona de Cañada de Cisneros, y forma parte del sistema nacional de Universidades para el Bienestar Benito Juárez García.
Los primeros egresados comienzan a aparecer en el horizonte
Otro elemento da especial relevancia a la reunión: la primera generación de esta sede ya comienza a acercarse a la etapa final de su formación.
Según lo expuesto durante la mesa de trabajo, los alumnos más avanzados se encuentran aproximadamente a dos años de concluir la carrera.
Eso significa que la discusión sobre campos clínicos, prácticas profesionales, servicio y opciones laborales dejó de ser un asunto lejano.
La universidad necesita comenzar a preparar desde ahora el tránsito entre formación y ejercicio profesional.
Y ahí apareció uno de los objetivos de mayor alcance de la reunión.
Buscan abrir una ruta hacia el empleo público
Los participantes plantearon que la vinculación no debería terminar con las prácticas profesionales.
La intención es construir mecanismos que permitan que los futuros egresados encuentren posibilidades de incorporación en IMSS-Bienestar y otras instituciones públicas de salud, especialmente en regiones donde existe necesidad de personal médico.
La palabra clave, sin embargo, es posibilidad.
Por ahora no existe un acuerdo anunciado que permita afirmar que una plaza estará automáticamente garantizada para cada egresado de Tepotzotlán. Cualquier contratación deberá sujetarse a los mecanismos, requisitos y vacantes correspondientes.
Sí existe una ruta laboral real dentro del sistema.
IMSS-Bienestar mantiene actualmente abierta una plataforma de reclutamiento para médicas y médicos y señala opciones de trabajo tanto en hospitales como en comunidad. En determinadas modalidades ofrece contratos de base por dos años con prestaciones y estímulos adicionales para unidades de difícil cobertura.
Por ello, uno de los objetivos de la vinculación es que los estudiantes lleguen al final de su formación no sólo con conocimientos académicos, sino también con experiencia práctica dentro del sistema en el que podrían incorporarse profesionalmente.
Formación médica con raíz comunitaria
Para Beti Sandoval, desde la Comisión de Salud Pública, la reunión abre además una oportunidad para vincular una institución asentada en Tepotzotlán con las necesidades sanitarias del propio territorio.
La séptima regidora ha difundido previamente actividades de salud y coordinación con instituciones como IMSS-Bienestar, mientras su perfil público la identifica como integrante del Ayuntamiento 2025-2027.
La discusión adquiere importancia porque Tepotzotlán no solamente cuenta ahora con una universidad que forma médicos: dentro de aproximadamente dos años comenzará a enfrentar un reto distinto, qué hacer con sus primeras generaciones de profesionales y cómo aprovechar ese capital humano para mejorar la atención pública.
Si la ruta planteada en la reunión logra concretarse, los futuros médicos podrían empezar a construir experiencia desde antes de egresar, pasando progresivamente del aula al territorio, de la teoría a la atención comunitaria y, eventualmente, de las prácticas profesionales a una oportunidad de trabajo dentro del sistema público de salud.
La reunión fue apenas el primer paso.
Lo siguiente será convertir la coordinación institucional en convenios, campos clínicos y espacios concretos para los estudiantes.

