El presidente de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados advirtió que el envejecimiento de la población incrementará el reto de las demencias y planteó fortalecer prevención, diagnóstico, tratamiento y apoyo a las familias
Ciudad de México, 21 de septiembre de 2026.— Ante el crecimiento de las demencias y el acelerado envejecimiento de la población mexicana, el diputado federal Pedro Mario Zenteno Santaella llamó a reforzar las políticas públicas de prevención y detección oportuna del Alzheimer, así como la atención integral de pacientes y personas cuidadoras.
El legislador participó en el simposio “Alzheimer y otras demencias: reconocer a tiempo, prevenir y cuidar con humanidad”, realizado en el marco del Día Mundial del Alzheimer, donde sostuvo que este padecimiento representa uno de los principales desafíos de salud pública para las próximas décadas.
Zenteno, quien preside la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados, señaló que México debe anticiparse al crecimiento de las enfermedades asociadas con el envejecimiento mediante políticas que combinen prevención, diagnóstico temprano, tratamiento y acompañamiento. La Cámara de Diputados mantiene identificado al legislador como presidente de dicha comisión durante la LXVI Legislatura.








Alrededor de 1.3 millones de mexicanos viven con Alzheimer
Durante su intervención, Zenteno señaló que más de 1.3 millones de personas en México viven con Alzheimer.
La cifra coincide con estimaciones difundidas por la Secretaría de Salud, que desde 2023 calcula en aproximadamente 1.3 millones el número de personas con esta enfermedad en el país y advierte que el universo podría ser mayor debido al subdiagnóstico.
El Alzheimer es la forma más frecuente de demencia. La Organización Mundial de la Salud estima que representa entre 60 y 70 por ciento de los casos, y actualmente más de 57 millones de personas viven con algún tipo de demencia en el mundo.
El desafío para México podría aumentar considerablemente conforme cambie la composición demográfica del país.
De acuerdo con proyecciones del Consejo Nacional de Población retomadas por el INAPAM, en 2025 había alrededor de 17.1 millones de personas de 60 años y más en México; para 2050 se estima que serán aproximadamente 33.4 millones, cerca de una quinta parte de la población nacional.
Para Zenteno, este escenario hace necesario comenzar desde ahora a preparar al sistema sanitario.
“La demencia no debe entenderse como un destino inevitable, sino como un desafío que puede enfrentarse mediante ciencia, prevención y políticas públicas con enfoque comunitario”, señaló.
Hasta 45% del riesgo podría prevenirse o retrasarse
Uno de los puntos centrales del planteamiento fue la prevención.
En julio de este año, la OMS actualizó sus directrices sobre deterioro cognitivo y demencia y señaló que hasta 45 por ciento del riesgo podría estar relacionado con factores modificables, entre ellos tabaquismo, consumo nocivo de alcohol, aislamiento social, inactividad física, hipertensión y diabetes.
La Comisión Lancet sobre prevención, intervención y atención de la demencia también ha identificado 14 factores potencialmente modificables a lo largo de la vida. A los ya conocidos —como hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo, depresión, inactividad física, pérdida auditiva, consumo excesivo de alcohol, aislamiento social y lesiones cerebrales traumáticas— se incorporaron colesterol LDL elevado y pérdida visual no tratada.
Esto no significa que cuatro de cada diez casos individuales puedan evitarse con certeza. Se trata de una estimación poblacional sobre el potencial de reducción o retraso de la demencia si se disminuyen esos factores de riesgo.
Zenteno planteó que estas evidencias deben trasladarse a las políticas públicas mediante acciones de promoción de la actividad física, alimentación saludable, atención médica periódica, control de enfermedades crónicas, cuidado de la audición y la visión, estimulación cognitiva y mantenimiento de vínculos sociales.
Diagnosticar a tiempo también es parte del reto
El llamado coincide con el mensaje que el Instituto Mexicano del Seguro Social emitió este 21 de septiembre: los olvidos progresivos no deben considerarse una consecuencia normal del envejecimiento y es necesario buscar atención médica cuando comienzan a presentarse alteraciones persistentes de memoria, orientación, lenguaje, conducta o capacidad para realizar actividades cotidianas.
El diagnóstico oportuno permite identificar las causas del deterioro cognitivo, iniciar intervenciones, planificar los cuidados y proporcionar orientación a las familias.
Aunque actualmente no existe una cura que elimine la demencia, existen tratamientos e intervenciones que pueden ayudar a controlar síntomas, preservar por mayor tiempo la funcionalidad y mejorar la calidad de vida de pacientes y cuidadores.
El Alzheimer también impacta a las familias
Zenteno pidió además no reducir el problema únicamente a quien recibe el diagnóstico.
La dependencia progresiva de una persona con Alzheimer puede modificar la economía, las rutinas y la salud emocional de familias enteras.
En México, estudios sobre el cuidado de personas con Alzheimer documentan que buena parte de esa responsabilidad permanece dentro de los hogares y recae de manera desproporcionada en mujeres. Investigaciones nacionales también han advertido sobre las consecuencias físicas, emocionales y económicas que enfrentan quienes proporcionan cuidados de manera no remunerada.
El Instituto Nacional de Geriatría ha señalado, además, que más de 90 por ciento del costo de los cuidados relacionados con Alzheimer es absorbido por las familias, lo que dimensiona el impacto económico de la enfermedad más allá del sistema sanitario.
Por ello, el presidente de la Comisión de Salud consideró necesario que las políticas sobre demencias incorporen también mecanismos de orientación, capacitación y acompañamiento para quienes cuidan.
“Detrás de cada diagnóstico hay una familia que reorganiza su vida y un cuidador que requiere apoyo; por eso debemos atender la demencia con humanidad, ciencia y justicia social”, afirmó.
Prevención y envejecimiento, una discusión que crecerá
El aumento de la esperanza de vida representa un avance social, pero también obliga a los sistemas públicos a prepararse para una mayor prevalencia de enfermedades crónicas y neurodegenerativas.
Las propias autoridades sanitarias mexicanas han comenzado a impulsar una estrategia nacional sobre demencias. En 2025, instituciones del sector salud y la Federación Mexicana de Alzheimer firmaron una carta de intención para avanzar en la implementación del Plan Nacional de Demencias, con acciones dirigidas a mejorar la atención, combatir el estigma y fortalecer el apoyo a pacientes y cuidadores.
Para Zenteno, el reto consiste en que esta discusión se traduzca en políticas públicas antes de que el envejecimiento demográfico incremente todavía más la demanda de atención.
La prevención, sostuvo, debe convertirse en una herramienta permanente del sistema de salud y no comenzar únicamente cuando el deterioro cognitivo ya afecta la autonomía de las personas.

