Era la noche cálida de un 3 de mayo, el tránsito local de la zona oriente de Ciudad de México, en las alcaldías Iztapalapa y Tláhuac, estaba fluido, Raúl “N” recién había pasado por el tramo que une las estaciones Tezonco y Olivos.
“Llegando a mi casa, ubicada en Tlaltenco (en la alcaldía Tláhuac), a sólo cinco minutos del lugar, me llama mi hermano muy asustado porque ´hay patrullas, ambulancias, helicópteros, gente gritando por todos lados, me asusté, ¿estás bien?´, me decía desesperado mi hermano del otro lado del auricular. Yo sí. Mi amigo Jorge no. Iba en el metro colapsado, hoy ya no está”. La historia de Raúl, se repitió esa noche entre gente que venía de su trabajo, de cualquier destino. La pandemia vivida el último año parecía no ser suficiente.
Han pasado casi siete meses desde que parte de la Línea 12, del Metro de CDMX, se derrumbó. Las autoridades han dicho que todo quedará funcionando en un año, al menos. El lugar de los hechos luce desierto, sin topógrafos, ingenieros ni trabajos de construcción.
Expertos ajenos a los contratados por el Gobierno, dan una perspectiva de lo que puede ser y ocurrir en la construcción de la ‘Línea Dorada’.
El gobierno local, encabezado por Claudia Sheinbaum, dio su informe, apoyado por el dictamen de la empresa DNV sobre la reconstrucción de la Línea 12 del Sistema de Transporte Colectivo Metro (STC). Algunos expertos, los tiempos y otros detalles técnicos no coinciden. Aquí hacemos algunas comparaciones de ambos enfoques.
Fuente: Once Noticias.