En una sesión extensa en la Cámara de Diputados, se aprobó tanto en lo general como en lo particular la Ley General de Aguas, así como reformas a la Ley de Aguas Nacionales. La votación marca un avance significativo hacia un nuevo modelo de gestión del agua en el país.
Pedro Zenteno Santaella destacó que la nueva legislación reconoce el agua como un bien social y cultural, garantiza el derecho humano al acceso, disposición y saneamiento, y prohíbe su mercantilización, con el objetivo de poner fin a prácticas que durante décadas afectaron a millones de familias.

Según los legisladores, estas reformas representan un paso firme para combatir el acaparamiento de agua y asegurar que este recurso vital permanezca al servicio de la población. Los impulsores de la ley afirmaron que continuarán trabajando para que el agua sea siempre del pueblo y para el pueblo.
El anuncio ha generado expectativas sobre cómo se implementarán estas medidas y cómo impactarán en la gestión del agua en comunidades urbanas y rurales.
Además, la Ley General de Aguas introduce mecanismos de participación ciudadana y transparencia en la administración de los recursos hídricos, estableciendo consejos locales de agua y sistemas de monitoreo que permitirán a la población supervisar el uso y conservación de este recurso esencial. Esto busca fortalecer la responsabilidad social y ambiental, fomentando un manejo sostenible del agua en todo el país


