Durante la conferencia mañanera del 4 de noviembre, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo reafirmó su compromiso con los principios de la democracia participativa, al anunciar que se someterá a la revocación de mandato en 2027, tal como lo marca la Constitución.
Sheinbaum explicó que el ejercicio servirá como una evaluación ciudadana de su gobierno a mitad del sexenio, en la que el pueblo decidirá si debe continuar o no en el cargo. “Yo estoy completamente de acuerdo en que el pueblo tenga la posibilidad de evaluar a su gobierno; la revocación de mandato es un derecho ciudadano y una obligación moral para quienes servimos al país”, expresó.
La mandataria también se pronunció sobre la marcha convocada para el 15 de noviembre, la cual —dijo— no responde a una demanda ciudadana genuina, sino a una iniciativa promovida por grupos opositores que buscan generar confrontación política. Recordó que, conforme al marco constitucional, el proceso de revocación solo puede activarse hasta octubre de 2027, por lo que cualquier intento previo carece de validez legal.
Por su parte, el senador Ricardo Monreal Ávila, integrante de Morena y presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, respaldó la postura de la presidenta. Señaló que la revocación de mandato es una herramienta legítima de la democracia participativa, y no debe ser utilizada como mecanismo de presión o desestabilización. “La voluntad del pueblo debe respetarse en todo momento; si la ciudadanía lo solicita, participaremos con responsabilidad”, apuntó.
El ejercicio de revocación de mandato fue incorporado a la Constitución mexicana en 2019, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y permite que, a la mitad del periodo presidencial, los ciudadanos decidan mediante votación si el titular del Ejecutivo debe continuar o ser removido de su cargo.
Con esta declaración, Sheinbaum busca enviar un mensaje de confianza y rendición de cuentas, reafirmando su intención de gobernar con base en el respaldo popular y la transparencia.

