México es uno de los países con mayor consumo de refrescos per cápita en el mundo, y Coca-Cola encabeza ampliamente este mercado. De acuerdo con estudios de consumo, un mexicano promedio bebe más de 160 litros de refresco al año, siendo Coca-Cola la marca con mayor penetración en hogares y comercios locales.
Ante este escenario, la empresa se ha visto directamente afectada por los incrementos del IEPS aplicado a bebidas azucaradas desde 2014. La industria argumenta que estos impuestos impactan a pequeños comerciantes y consumidores finales, especialmente en zonas populares, donde el refresco es un producto de alta rotación.
Con el nuevo ajuste fiscal previsto para 2026, Coca-Cola negoció con diputados federales para evitar un aumento que habría duplicado el impuesto para versiones light y zero. El acuerdo le permite mantener una estructura de precios competitiva, siempre y cuando reduzca al menos un 30% del contenido de azúcar en sus fórmulas y amplíe su catálogo de presentaciones bajas en calorías.
La compañía también informó que lanzará nuevas variantes con menos azúcar y reforzará su estrategia de bebidas sin calorías, lo que responde tanto a las exigencias fiscales como al cambio de hábitos de consumo en sectores jóvenes que buscan opciones más saludables.
Expertos señalan que este movimiento podría marcar un precedente para otras marcas del sector, ya que Coca-Cola concentra una gran parte de las ventas de refrescos en México y cualquier modificación en sus productos repercute directamente en el comportamiento del mercado. uno de los principales consumidores de refrescos a nivel mundial.

