Petróleos Mexicanos entregó formalmente al Instituto Mexicano del Seguro Social parte de los terrenos en donde se construiría la Refinería Bicentenario, prometida por Felipe Calderón, y que terminaron en una barda.
El predio se entregó mediante una ‘donación gratuita’ entre Petróleos Mexicanos y el Instituto Mexicano del Seguro Social, (indica el documento de análisis costo-beneficio que el instituto ingresó a la Cartera de Proyectos de Inversión de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).
El proyecto denominado “Hospital General de Zona de 144 camas en Tula de Allende, Hidalgo” busca reemplazar al nosocomio que quedó “completamente inoperante” tras la anegación que sufrió el seis de septiembre de 2021 por el desbordamiento del río Tula, con un saldo de 14 pacientes muertos.
El terreno se encuentra sobre la carretera Tlaxcoapan-Teocalco, municipio de Tlaxcoapan, a 13.5 kilómetros del antiguo hospital, donde el riesgo de inundación se considera mínimo y tendrá una inversión de dos mil 56 millones de pesos entre la obra y el equipamiento.
El área donde se erigirá el nuevo nosocomio abarca 40 mil 484 metros cuadrados, apenas una pequeña fracción de la basta superficie de 700 hectáreas (siete millones de metros cuadrados) donde se levantaría la refinería. Y tiene un valor de mercado de 60 millones 479 mil 500 pesos, frente a los mil 500 millones de pesos que en su momento costó comprar la totalidad del terreno, en el año 2009.
En el momento de entregar el presido, el director general de Petróleos Mexicanos recordó cómo las administraciones neoliberales se dedicaron a “ordeñar” a la paraestatal. Narró que un ex secretario de Hacienda (José Ángel Gurría, el ángel de la dependencia) confesó que a Pemex “le quitábamos hasta 70 por ciento de los ingresos brutos –no de las utilidades–, le creábamos a Pemex una pérdida artificial. Se exprimió tanto a Pemex, que desde 2005 comenzó a emitir deuda para pagar impuestos y en los años siguientes para pagar gasto corriente.
Pero de todos los abusos que se cometieron contra la empresa estatal, quizá el mayor fue precisamente “la barda de la ignominia” (o de todos sus sinónimos: afrenta, vergüenza, deshonor, ofensa, oprobio, agravio, injuria, denuesto, ultraje, baldón, deshonra, infamia, insulto, bajeza, descrédito, vilipendio, denostación, zaherimiento, jugada).

